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Crónica de la Coronación Canónica de la Divina Pastora de San Fernando

 

El obispo de Cádiz y Ceuta corona a la Divina Pastora ante una multitud La Divina Pastora de las Almas fue coronada canónicamente por el obispo diocesano en una ceremonia que se prolongó durante dos horas y media y que levantó salvas de aplausos e incluso una traca de cohetes cuando el obispo depositó la corona de oro sobre las sienes de la Divina Pastora de las Almas J. MORENO FRAILE SAN FERNANDO El obispo diocesano, Antonio Ceballos Atienza, coronó ayer a la Divina Pastora de las Almas en un pontifical celebrado en la Plaza de la Pastora que reunió a cerca de tres mil personas. Desde temprana hora la plaza contigua al templo ya estaba completa en su mitad, y cuando dieron las once y media de la mañana, las puertas del templo se abrieron para dar paso a la Divina Pastora sobre su paso dorado, en lo que marcaría el inicio de una ceremonia que se prolongó hasta pasadas las dos y media de la tarde. El Consejo de Pastoral de la parroquia de la Pastora y la Hermandad de la Divina Pastora con simpecado y estandarte incluidos, procesionaron ante el paso de la Divina Pastora de las Almas, en lo que fue su traslado al monumental altar instalado en la plaza. La Divina Pastora lucía en su cabeza una corona de flores, sobre la toquilla que le regalara el pasado mes de agosto uno de sus devotos para esta ocasión histórica. Una salva de aplausos recibió a la Pastora isleña, que a las órdenes de Antonio Reseco y José Manuel Vidal, se encaminó al altar donde posteriormente sería coronada por el obispo. Minutos antes de las doce del mediodía, Pilar Rojas, catequista y miembro del Consejo de Pastoral, rezó el ángelus, tras lo cual se inició una procesión con todo el clero que participó en la procesión y encabezado por el obispo diocesano, Antonio Ceballos Atienza. Entre ellos se encontraban los distintos párrocos de San Fernando, incluyendo al arcipreste, así como al ministro provincial de los Capuchinos, Juan Jesús Linares y al delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, Sebastián Llanes Blanco. El orfeón Virgen de la Escalera, de Rota, acompañado de la orquesta rusa de Volvogrado, que tiene su sede social en Córdoba. Los primeros momentos de la ceremonia, que tuvo como maestro al instructor del expediente de la coronación y párroco de San José Artesano, Rafael Vez Palomino, se caracterizaron por los problemas de megafonía, aunque éstos fueron pronto solucionados. El párroco, a sus fieles El párroco de la Divina Pastora, José Francisco Piñero Serván, se dirigió a todos los presentes para destacar la clausura del cincuentenario parroquial, así como hacer un recorrido por la historia devocional de la Divina Pastora de las Almas, titular del barrio y Copatrona de San Fernando. Asimismo, el párroco habló del ritual de la coronación, que actualmente se rige por las disposiciones del Vaticano dictadas el 25 de marzo de 1981. Toda la ceremonia estuvo participada por la comunidad parroquial, así Antonio Padilla, que fuera presidente de la Juventud Pastoreña, pronunció la primera lectura y salmo, mientras que Manuel Alconchel, dio la segunda lectura. Tras el evangelio leído por el párroco, llegó el momento de la homilía ofrecida por el obispo. “Hecho para Ella” El obispo diocesano destacó la mejoría del tiempo con respecto a la semana y madrugada anterior. “Este día radiante parece que estaba hecho para esta celebración. Hay una alegría indescriptible e inenarrable en los que vivimos esta celebración. No he conseguido ver una cara triste”, dijo el prelado diocesano. Antonio Ceballos destacó la solemnidad de Todos los Santos, pero también pidió a la Pastora por la situación de San Fernando y en especial por la situación de los astilleros de Izar, pidió protección para los niños y mayores, así como “luz, sabiduría y fuerza para nuestros gobernantes”. Alusión al pregón El obispo disfrutó del pregón de la coronación, y prueba de ello es la alusión que hizo a la corona, al igual que hiciera Antonio Manuel Alías de la Torre durante su intervención. “La corona de la Pastora es de humildad, de amor, de esperanza y fe, que todos los pastoreños han puesto en ella”. De la misma forma destacó la presencia de pastoreños venidos de otras provincias. Ceballos Atienza dijo que “al contemplar a la Divina Pastora de las Almas, los ojos de los niños brillan; los jóvenes se quedan entusiasmados, he podido comprobarlo”. Asimismo el prelado diocesano reflexionó sobre las palabras que diría la Pastora, “soy vuestra madre, vuestra reina, estoy coronada, pero soy vuestra servidora”. Pero el obispo de Cádiz y Ceuta no quiso acabar su homilía sin destacar ante las miles de personas que llenaban la plaza y alrededores la situación actual de la Iglesia católica. En este sentido hizo un diagnóstico donde prima la atonía de lo religioso, la inoperancia apostólica y la falta de actualización. “Los cristianos a veces estamos como distraídos”, dijo. También habló de la familia, “uno de los dones más preciados de la sociedad, últimamente maltratada con leyes injustas e inaceptables”. Cohetes y aplausos Tras la homilía, llegó el momento de la coronación. Primero llegó la bendición de las piezas de oro, después la colocación de las potencias al Pastorcito Divino y posteriormente la corona a la Pastora, con la salvedad de que al obispo se le olvidó retirar la corona de flores y con la ilusión de coronar a la Madre del Buen Pastor, impuso la corona a la Divina Pastora, entre los aplausos del público y una traca de cohetes que festejaron el acontecimiento. Luciendo su corona  No era tarde de mangas cortas, ni mucho menos, pero el calor se sentía en el interior de todos los presentes y especialmente en el de todos los pastoreños que aún no salían del sueño de ver coronada a su titular. El barrio de la Pastora, como dijo el pregonero de la coronación, Antonio Manuel Alías de la Torre, “ya no es un barrio, sino un reino” y en él reinó la Divina Pastora de las Almas Coronada. A las seis de la tarde se abrieron las puertas del templo. La Plaza de la Pastora aún recordaba el momento que horas antes había marcado un hito en la historia de la hermandad y de la Isla de León, que hacía cincuenta y tres años que no vivía una coronación canónica. La agrupación Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia abrió carrera a la procesión, interpretando también una marcha conmemorativa compuesta por Emilio Muñoz Serna. Tras ella iban hermanos de la hermandad, primero los pequeños y luego los adultos portando cirios. No faltó la representación de las tres hermandades de penitencia de la iglesia de la Pastora. Huerto, Ecce-Homo y Misericordia estuvieron representadas por sus estandartes, así como por sus hermanos mayores en la presidencia del cortejo. No faltaron tampoco junto al párroco, José Francisco Piñero, los padrinos de la coronación canónica, por un lado Luis Jorge Collada Gallego, hermano mayor, y su esposa Ana María Fernández Ruiz; y por otro José Lobato, vicepresidente del Consejo de Pastoral Arciprestal y responsable de formación de la parroquia de la Pastora y su esposa María Luz Hernández Delgado. En la presidencia también se encontraba María del Carmen Gómez Baña, delegada de Presidencia del Ayuntamiento de San Fernando y hermana de la Divina Pastora desde la refundación de la hermandad, así como la cantante jerezana, María José Santiago, que en raras ocasiones falta a las invitaciones de la hermandad de la Pastora. La procesión recorrió las calles Marconi, Augusto Miranda, Mariana de Pineda, plaza Sánchez de la Campa, Carraca, Florencio Montojo, Marqués de la Victoria, Hernán Cortés, San Dimas, Santa Cruz, Santo Domingo, Santa Teresa de Jesús, Manuel Roldán, Colón, Escaño, Maldonado, Marconi y a su templo, donde llegó acompañada por la banda de música, cornetas y tambores de la Cruz Roja. Espectáculo de fuegos artificiales al paso de la Divina Pastora Coronada por el Castillo Era uno de los momentos más esperados y mereció la pena. Un gran espectáculo de fuegos artificiales iluminó toda la plaza Sánchez de la Campa, repleta de público, cuando la noche caía. Al paso de la Divina Pastora de las Almas Coronada, el torreón almenado del viejo Castillo de San Romualdo comenzó a iluminarse con una guirnalda de fuego, mientras desde otra parte del Castillo no paraban de lanzarse fuegos. Un espectáculo de diez minutos que dio ambiente festivo al barrio y que venía a confirmar el júbilo y la alegría de todos los pastoreños por ver coronada a su titular. La Virgen, sobre un paso con flores donadas por la Hermandad del Carmen, salió a la calle sólo con su corona. En el templo dejó la ráfaga de oro que le impuso horas antes el obispo, ya que ésta se dobló en parte en el regreso del paso al templo y los propios orfebres, presentes en la ceremonia, pidieron a la hermandad que no lo sacara, por lo que ya trabajan en arreglarlo. En otro orden de cosas, la retransmisión que la hermandad iba a hacer de la coronación por Internet no superó los diez minutos por problemas con el servidor.

Fuentes www.publicacionesdelsur.net

 

 
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